Mostrando entradas con la etiqueta Epidemias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Epidemias. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de agosto de 2009

Absceso dental en el Antiguo Egipto


Gracias a las nuevas tecnologías, como los rayos X o los escáneres CT, la egiptología cuenta con una nueva especialidad, la paleopatología. Ésta, que se dedica al estudio de las enfermedades del pasado, nos da a conocer aquellas enfermedades que padecían los antiguos egipcios. Así, por ejemplo, sabemos que los cuadros patológicos más comunes entre estos fueron: neumonía, viruela, poliomielitis, arteriosclerosis o enfermedades de origen parasitario como la bilharzia, entre otras.

Cuando se orientaron los estudios patológicos hacia la dentadura de las momias, se descubrió que muchas de ellas presentaban pequeñas cavidades en los dientes.
Para lamento de los momificados, estas pequeñas cavidades acabaron en abscesos, por lo que podemos hacernos una idea del dolor tan intenso que debieron que soportar en vida, por no decir que muchos morirían a causa de esto.

Pero, ¿qué es exactamente un ABSCESO DENTAL?

Es, sencillamente, una acumulación de “pus” resultante de una infección bacteriana en el centro de un diente, afectando, por tanto, a la pulpa que se encuentra en el interior.
Una complicación de la carie dental que, hoy en día, fácilmente, podríamos curar mediante la suministración de antibióticos; eso sí, claro está, bajo prescripción médica.

En cuanto a cómo se origina la infección, sabemos que por fricción se produce cavidades o grietas en el esmalte de los dientes. Estas grietas, en el diente, permite la entrada de bacterias hacia el interior atacando a la pulpa, los glóbulos blancos encargados de luchar contra estas infiltradas bacterias, acaban originado una acumulación de pus que si no es drenada puede acarrear graves consecuencias, desde un intenso dolor de muela o grave inflamación hasta la muerte producida por la infección.

Los antiguos egipcios no disponía, raramente, de antibióticos por lo que acudían a la cirugía para aliviar al afectado de su afección.
Para ello, realizaban algún que otro agujero en la encía y provocaban el drenaje del material infeccioso y, en otras ocasiones, realizarían extracciones del diente o muela perjudicada.

Los egiptólogos y especialistas auxiliares apuntan que estas grietas en los dientes en los antiguos egipcios se deben a la arena, que probablemente se mezclaba de forma involuntaria con el pan al moler el grano en ruedas situadas al nivel del suelo.

Así, por ejemplo, encontraron estas patologías en las momias de Rameses II y sus súbditos.


Mi consejo: cuando estéis comiendo en la playa un bocadillo o tortilla de patatas, no olvidéis quitar esos granulitos de arena que se adhieren a la comida, de lo contrario acabaréis con esa preciosa boca que tiene Imhotep en la película, LA MOMIA; jejeje.

By David Domínguez.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Tuberculosis, la enfermedad de los artistas


Se trata de una patología que nos viene acompañado desde nuestros orígenes. Podríamos fecharla hacia unos 15.000 o 20.000 años.
A largo de la historia ha recibido multitud de nombres: Consunción, tisis, escrófula, mal de Pott, tabes mesentérica, mal del rey o plaga blanca; sin embargo, fue durante la época del romanticismo cuando esta enfermedad toma gran relevancia, tanto que, la agonía que se padecía fue considerada objeto de inspiración para muchos artistas.

El contagio por tuberculosis era tan común entre la población que afectaba de igual forma a escritores, pintores, cantantes, bailarines…, tan famosos y admirados en esta época. De ahí que no fuese de extrañar que se vinculara esta enfermedad a ellos.

La Tuberculosis (TBC) fue y sigue siendo unas de las enfermedades más perjudiciales para salud de los seres humanos y unido con el VIH (Sida) resulta ser una combinación mortal.




Su agente infeccioso es una bacteria con forma de Bacilo. Esta bacteria se conoce cómo “Mycobacterium tuberculosis” o “Bacilo de Kock”, en honor a su descubridor, ROBERT KOCK.
El 24 de marzo de 1882, este científico alemán anunció que había logrado aislar la bacteria y, este día fue declarado por la OMS como Día Mundial de la Tuberculosis.


Pero ¿cómo se transmite y cuáles son sus síntomas?

Dos formas existen para contagiarse de TBC:



Por un lado, el simple hecho de que un enfermo tosa o estornude deja suspendida la bacteria en el ambiente y con que nos veamos expuesto a él, aunque sea por poco tiempo, podemos aspirar la bacteria y contagiarnos.


Por otro lado, por vía digestiva, ingiriendo leche no higienizada procedente de una vaca infectada con Mycobacterium Bovis.


Afecta principalmente a los pulmones pero también puede externderse por otros órganos. Veamos sus síntomas: fiebre, falta de apetito, pérdida de peso, agotamiento, tos o tos con sangre, dolor de pecho, sudor nocturno e incluso depresión. En cuanto al aspecto: piel pálida, cuerpo flaco y enfermizo.


Es importante como en cualquier otra enfermedad tomar medidas preventivas, es decir, llevar una vida sana e higiénica y vacunas (ej: BCG, RUTI u otras), pero si se padece de TBC, lo mejor es cumplir el tratamiento (ej: rifampicina, isoniazida o pirazinamida durante un año).


Algunos personajes de la historia afectados por esta enfermedad fueron: Edgar Allan Poe, Balzac, Chéjov, Molière, Pope, Rousseau, Sir Walter Scott, Steveson, Voltaire, Delacroix, Chopin, Stravinski, Graham Bell, Gohete, Richelieu, Simón Bolivar así como también otros líderes y políticos.


Enlace relacionado:

By David Domínguez

sábado, 5 de julio de 2008

Escorbuto, la enfermedad de los marineros.



Durante la época de la navegación, allá por la Edad Media y la Edad Moderna principalmente, la enfermedad del escorbuto era común entre los marineros que realizaban largas travesías.
Los barcos que cruzaban el charco o realizaban grandes empresas por el mundo, en busca de productos para luego comerciar, quedaban desprovistos de agua y víveres.
Esta carencia de alimentos, sobre todo de frutas y verduras frescas, incrementaba no sólo la aparición del escorbuto sino además la aparición de muchas otras enfermedades de diferentes índoles.

Pero ¿en qué consistía esta enfermedad y cómo se descubrió su remedio?

Debemos retroceder en el tiempo y ver que la obtención de frutas y verduras era algo complicado y más en aquellas zonas donde dominaba el frío. Los helados inviernos hacía escasear dichos alimentos y, a consecuencia, su precio se elevaba.

El escorbuto era y es una enfermedad producida por la carencia de vitamina C, en la dieta. Y el hecho de padecerla, provocaba anemia, debilidad, manchas en la piel y hemorragias, generalmente en las encías.
Sin embargo, lo peor estaba por llegar, pues al no haber o mejor dicho al no conocerse un remedio que atajara la enfermedad, en tan sólo un mes la muerte hacía acto de presencia.


Cómo ya habréis podidos deducir las frutas y verduras son grandes fuentes de vitamina C y, por tanto, un buen brebaje de zumo de limón o naranja era esencial para prevenir el escorbuto. No obstante, no fue hasta bien entrado el s. XVIII cuando se descubrió este remedio.
Anteriormente, se atribuía este mal a causas de lo más variopintas como un mal debido a la sangre corrompida, al frío de los mares o a las maderas verdes de los barcos.

Y también surgieron diferentes formas de denominar esta enfermedad. Los navegantes españoles la llamaron “la peste de las naos”, los portugueses “mal de Loanda” y los ingleses “peste del mar”.
Pero lo verdaderamente sorprendente era la forma que tenían para contrarrestar esta enfermedad. Desde suministrar sal, mostaza, ácido fosfórico o comer luciérnagas o café concentrado hasta transfusiones de sangre de distintos animales.

Barbaridades a parte, fue el médico de la marina inglesa “James Lind” quién tras sus experimentos descubriese que suministrando zumo de limón los marineros afectados evolucionaban adecuadamente y se recuperaban. Pronto éste tratamiento se popularizó y muchos países adoptaron esta solución.

Más adelante, en el s.XX, el científico húngaro Albert Szent-György recibía el premio Nobel en 1937 por el descubrimiento de la vitamina C y los efectos que supone la carencia de esta en el organismo, siendo a partir de entonces cuando el escorbuto dejó de ser una epidemia.

Escorbuto en la Historia.

Vasco de Gama en su viaje en 1498, perdió a 55 marineros. Jacques Cartier explorando Canadá en 1535, su tripulación padeció la enfermedad. En 1558, sir Francis Drake perdió a 600 de sus 2300 marineros a causa de esta enfermedad. Muchos marineros ingleses perecieron a causa del escorbuto y resulta interesante saber como el almirante inglés Horacio Nelson se preocupaba porque hubiese cítricos en sus barcos.

Por David Domínguez.

martes, 8 de abril de 2008

Malaria, una epidemia histórica

La malaria o paludismo (del italiano “mal aire”), se cree que se origina en los pantanos y estanques. Es una enfermedad parasitaria que se localiza por las zonas tropicales de nuestro planeta, principalmente por el centro de África, Sur de Asia y América Latina. Al cabo del año se produce más de 120 millones de casos clínicos y 1,5 millones de muertos.



La malaria nos viene acompañando desde nuestros orígenes y a lo largo de la historia han sido muchos personajes históricos los que lo han padecido o incluso han muerto a causa de esta enfermedad.
Cabe destacar algunos como: Lord Byron, Alejandro Magno, San Agustín, Genghis Khan, Vespasiano, Dante, Cristóbal Colon, Vasco de Gama, George Washington y un largo etcétera.

Ver otros personajes de la historia afectados por la malaria

La malaria se contrae por unos mosquitos hembras del género Anopheles. Estos actúan como vectores, es decir, son portadores del parásito en su saliva y cuando nos pican para alimentarse de sangre nos transmiten estos parásitos, los cuales, se dirigen al hígado y posteriormente a la sangre.
Los síntomas que producen esta enfermedad son: ataques de fiebre con escalofríos, anemias, dolores de cabeza, náuseas y dolores de las articulaciones.

Para la especie humana existen 4 tipos de Plasmodium que pueden afectarnos:

P. falciparum: el más peligroso ataca en el cerebro y produce la muerte.
P. malariae: menos peligroso que la anterior produce fiebres.
P. ovale: es menos frecuente y potencialmente menos peligroso.
P. vivax: se produce con mayor frecuencia junto con la P. malarie.

El científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo desarrolló una primera vacuna para esta enfermedad aunque su efectividad no es total. Las sustancias más comunes para apaliar la malaria son: el fosfato de cloraquina, cura infecciones por P. falciparum y P. malariae; el fosfato de primaquina, previene recaídas y cura infecciones por P. ovale y P.vivax; la quinina, debe utilizarse con precaución y se usa cuando P. falciparum se vuelve resistente a la cloraquina; y la mefloquina, es muy eficaz, apenas tiene efectos secundarios y combate todas las cepas de Paludismo.

Como ocurre con los antibióticos, estos parásitos están presentando resistencias a los medicamentos contra la malaria y la mejor forma de combatirlos es mediante la prevención. Se recomienda informarse y protegerse si se viaja a estas zonas.

+ Más información

Por David Domínguez.

Puedes contactar conmigo en:   hispanus21@gmail.com