miércoles, 21 de junio de 2017

Jesús de Nazaret



Es necesario advertir que todo lo que se va a contar en adelante es una síntesis, un resumen que hago de por dónde van los estudios históricos y científicos de la figura de Jesús y todo lo que le rodea. El catedrático Antonio Piñero, el Dr. Fernando Bermejo, así como la propia Biblia forman parte de las fuentes utilizadas para esta entrada.

FUENTES PARA EL ESTUDIO DE JESÚS Y SU ENTORNO:

Aparte del Nuevo Testamento, compuesto por 27 libros, encontramos mención del Jesús histórico en el historiador judío Flavio Josefo, mención que sería manipulada posteriormente por los cristianos. Tácito, Plinio el joven o Suetonio, historiadores romanos, también hicieron mención de un tal Cristo, al cual muchos seguían.

Sorprende que no haya más menciones por parte de otros historiadores o filósofos de la época respecto a Jesús. Filón de Alejandría, por ejemplo, nada escribe sobre éste. La explicación se encuentra en que Jesús no fue un personaje importante en vida. 
No fue más que uno entre otros muchos mesías (Christós / Theios aner) que aparecieron en la época, denominada la Era Mesiánica. Así encontramos otros mesías como Ezequías, Judas el galileo, Atronges, Juan Bautista, Teudas, Simón el mago, Eleazar, el profeta egipcio... etc.

De esta manera, sólo a través de la Biblia, principalmente los Evangelios, podemos saber más sobre quién fue el personaje que nos ocupa.

No hay que olvidar que los evangelios tanto los canónicos, es decir, los aceptado por la Iglesia, como los apócrifos, es decir, fuera de ésta, fueron escritos muy posteriormente a la muerte de Jesús. 
Éstos escritos no son más que una mera propaganda de la fe cristiana, a pesar de ello podemos mediante su estudio y análisis sacar una serie de datos históricos. Encontramos, en el Nuevo Testamento, dos temas principales:

Por un lado, la vida de Jesús que anuncia la llegada inminente del Reino de Dios y donde se observa cómo con el paso del tiempo se reinterpreta su figura, es decir, va pasando de estar cerca de lo divino a ser considerado hijo de Dios. 


Y, por otro lado, el origen de la Iglesia a través de la cual sólo se puede alcanzar la salvación, así como su lucha ideológica frente otras sectas cristianas que surgen.

Las cartas del apóstol Pablo, por cierto no coetáneo a Jesús, fueron las primeras en escribirse. De todas sus cartas, la primera a los tesalonicenses fue redactada hacia el 51 d.C. 
De las 14 cartas que el Nuevo Testamento atribuye a Pablo, sólo siete se consideran atribuible a éste: 1 Tesalonicenses, Gálatas, Filipenses, Filemón, 1 y 2 Corintios y Romanos.


El orden de los textos del Nuevo Testamento no lo están cronológicamente, en cuanto a su producción se refiere, sino que se ordena de manera canónica, es decir, se eligió un orden que resultase más pedagógico, ordenado en función a los acontecimientos: 


- Nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús: Los Evangelios
- La vida de los apóstoles tras la muerte de su maestro: Hechos de los apóstoles.
La organización y las disputas de las diferentes corrientes de re-interpretación de Jesús: Las epístolas de Pablo tanto las atribuidas como no a éste.
- El Juicio Final y la llegada del Reino de Dios: Apocalipsis de Juan.

Si las cartas de Pablo son los textos más antiguo, encontramos que los evangelios sipnóticos, es decir, que deben verse juntos por sus afinidades y semejanzas, Mateos, Marcos y Lucas fueron escritos posteriormente a dichas cartas y su orden tampoco se corresponden a su producción escrita.

Evangelios ["la buena nueva (noticia)"]:

Marcos (visión paulina) entorno al 70 o 71 d.C.
Mateo (visión petrina) entorno el 80 o 85 d.C. 
Lucas y Hechos de los Apóstoles (visión paulina) entorno al 85 o 90 d.C. Busca la unidad y el consenso entre los seguidores de Pedro y Pablo.
Juan (visión gnostica y mística) hacia el año 100 d.C y con modificaciones posteriores.
Quienes escribieron no estuvieron exentos de errores, malinterpretaciones o manipulación de la historia a sus propios intereses. A veces o en la mayoría de los casos ni tan siquiera eran los evangelistas quienes escribían, sino discípulos suyos que bajo la inspiración divina o del evangelista escribían en su nombre. Estos escribas se denominan pseudónimos.

Para conocer a Jesús hay que buscar en sus 
ORÍGENES Y CONTEXTO DE SU ÉPOCA.

En primer lugar, hay que tener claro una cosa: Jesús era judío; por tanto, para entenderle, tenemos que saber de sus creencias. Para ello, podemos consultar el Antiguo Testamento y si sabemos interpretar sus textos llegaremos a las siguientes conclusiones.
Los judíos son el pueblo elegido por Dios y éste les ofrece la tierra de Israel. Esto lo sabemos gracias al pasaje de Abraham, Génesis 12-17 (la promesa).


Yahvé: “Vete de tu tierra, (…) a la tierra que te mostraré; y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Y (…) serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”. Génesis 12: 1-3.
Yahvé: “En cuanto a mí, he aquí, mi convenio es contigo: Serás padre de muchas naciones. (…) será tu nombre Abraham, (...) reyes saldrán de ti. Y estableceré mi convenio entre yo y tú y tu descendencia después (…), por convenio eterno, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. Y te daré (…) toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: Tú guardarás mi convenio, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este será mi convenio, que guardaréis entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del convenio entre yo y vosotros”. Génesis 17: 4-11.
De Abraham a Isaac, de Isaac a Jacob, de Jacob a sus doce hijos.
A partir de aquí, la historia del pueblo judío va pasando por altibajos. Sus doce tribus acabaran viviendo en Egipto, con Moisés serán liberados del faraón y los dirigirá a la Tierra Prometida, Canaán. Hecho de dudosa historicidad.


El periodo de los reyes Saúl, David y Salomón, fue el periodo álgido, la edad de oro del pueblo judío, convirtiéndose en una época nostálgica de éstos, la época a la que había que volver.
La mayoría de los reyes que les siguieron estuvieron mal visto a los ojos de Dios porque se alejaban de él y adoraban a otros dioses. Como el rey Josías.


Los judíos eran atacados constantemente por el pueblo Asirio que acabaría con diez de las doce tribus (Salmanasar V - 721 a.C.) y llegaría casi a su destrucción con Nabucodonosor II, rey de Babilonia. Éste destruyó el templo de Jerusalén y provocó nuevamente el exilio y cautiverio del pueblo judío (586-537 a.C). Durante este periodo de cautiverio, los judíos se influenciaron de los mitos sumerios, como la Epopeya de Gilgamesh. De ahí, entre otras historias, sacaron la historia del Diluvio Universal.

Todas estas calamidades se resumía en una constante perdida de soberanía del pueblo judío. Mermaba su orgullo nacional y generaba un gran disgusto religioso, provocando el surgimiento de los profetas. Estos profetas contaban al pueblo los males que se avecinaban, así como profecías esperanzadoras: la llegada del mesías (un descendiente del rey David), el juicio final y la restauración del reino de Israel, un nuevo orden mundial en definitiva. Encontramos profetas como Isaías, Daniel, Ezequiel...

Fueron los persas quienes vencieron a los babilonios con Ciro el Grande, el cual posibilitó el regreso de los judíos a Israel. Israel pasará por distintos momentos de paz y convulsiones entre los pueblos vecinos (Grecia, Egipto o Siria), siendo los romanos quienes finalmente con Pompeyo (63 a.C.) conquiste la zona, convirtiéndola en un reino clientelar de Roma. Posteriormente, con Augusto, en una de sus provincias, Judea.

Pues bien, llegado a este punto, podemos ya hablar de 
LA FIGURA DE JESÚS.


Jesús nació en Nazaret, Galilea, unos 5 o 6 años antes de lo que estableció la Iglesia. El error se debió a un monje, Dionisio el Exiguo, que por orden papal de establecer la Pascua, acabó confundiendo algunas fechas históricas como la fundación de Roma, la muerte de Herodes el Grande o el censo de Quirino y, por tanto, el nacimiento de Jesús. 

Se sabe que no pudo nacer un 25 de diciembre porque es inverosimil si observamos que el Evangelio de Lucas (2,8) cuenta que los pastores se encontraba junto sus rebaños al raso, a la intemperie.

"Y había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños." Lucas 2,8.

Las gélidas temperaturas habrían acabado matando ha dicho ganado. La elección del 25 de diciembre tenía por objetivo sustituir una fiesta pagana al Sol invicto. 


Tampoco nació en Belén. En la antigüedad era tradición denominar a la persona con el lugar de nacimiento, así por ejemplo encontramos: Pablo de Tarso, Filón de Alejandría, Ireneo de Lyon... Jesús de Nazaret, etc. Fue, posteriormente, creyéndose a Jesús como mesías cuando se decide elegir Belén como el lugar de nacimiento y hacerle coincidir con algunas profecías del Antiguo Testamento.

"Mas tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será gobernante en Israel; y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad." Miqueas 5,2.

Jesús fue un artesano y un maestro carismático, de corte fariseo que nunca tuvo intención de crear ninguna religión nueva.
Era estrictamente judío, creía en un sólo dios (Yahvé) y seguía la tradición, la ley hebrea. De lo único que estaba en contra era de algunas interpretaciones de la tradición oral, es decir, interpretaciones que algunos rabinos hacían de la ley escrita.
Nada se conoce de Jesús, salvo su vida pública, todo lo anterior a esto es especulación. 

Desde su nacimiento prodigioso donde la naturaleza se ralentiza, según el apócrifo "protoevangelio de Santiago" hasta la vida de niño del "Evangelio de la infancia de Tomas", donde se describe a un Jesús poco de fiar, mataba y resucitaba niños como le venía en gana, son puras especulaciones o mejor dicho, pura literatura.



Jesús siguió a Juan Bautista, su maestro o referente, hasta que decidió continuar su mensaje por su cuenta, creando su propio grupo y complementando la tarea de Juan. Algunos hechos que diferenciaron a Jesús respecto al Bautista, aunque para nada fundamentales, fueron: su vida itinerante (por la ciudades) o la realización de exorcismos y milagros, lo que se conoce como taumaturgo. 

Jesús predicaba, y esto es importante saberlo, exclusivamente para los judíos, para aquellos judíos que, él pensaba, se habían alejado de la alianza, de dios. El núcleo de su mensaje, y esto también es muy importante saberlo, era que estos judíos se preparasen para la llegada inminente del Reino de Dios. Este reino que llegaría de manera apocalíptica y acabaría con todos esos pueblos adoradores de diversos dioses, en el mejor de los casos, los sometería para convertirlos en servidores del Reino de Dios.
Jesús: “Por camino de gentiles (paganos, no judíos) no vayáis, y en ciudad de samaritanos (pueblo despreciado por los judíos) no entréis; sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel (o sea, los judíos). Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado”. Mateo, 10, 5-7.
Jesús: “Y si alguno no os recibiere ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio el castigo será más tolerable para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad”. Mateo 10, 14-15.
Al ser la llegada del Reino de Dios inminente, Jesús, proponía una ética un tanto peculiar, poco factible en una sociedad a largo plazo. Pedía dejar todo, para prepararse a esa venida del Reino.
Así encontramos tres ejemplos:
Primero. No daba importancia a los bienes materiales en la Tierra, criticando las élites económicas acomodadas con Roma, siendo Dios, a su llegada, quien restablecería el equilibrio entre pobres y ricos.
"Y alzando él los ojos hacia sus discípulos, decía (Jesús): Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios". Lucas 6, 20.
Segundo. No incentivaba el trabajo porque lo que pretendía es que sus seguidores se dedicasen, y de forma exclusiva, a la oración, preparase para la llegada del Reino.
"Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que no siembran ni siegan; que no tienen almacén ni alfolí, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!". Lucas 12, 22-24.
Y tercero. Jesús tenía poco aprecio por la familia, pues se encontraba inmerso, dedicado de pleno en su misión, afirmando que su única y verdadera familia era quienes esperaban la venida del Reino.


"Y cuando lo oyeron los suyos (es decir, la familia de Jesús, María y sus hermanos), vinieron para prenderle, porque decían: Está fuera de sí (en referencia a Jesús)". Marcos 3, 21.
"Vinieron después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana y mi madre". Marcos 3, 31-35.
Paralelamente, Jesús, como buen conocedor de nuestro Antiguo Testamento, su Tanaj, creía firmemente que Israel era el pueblo elegido por Dios, una nación y los romanos no eran más que invasores que había que expulsar o, en todo caso, Dios se encargaría de aniquilarlos a su llegada.
Enseñó también, entre otras cosas, amar al prójimo incluso si este era el enemigo; sin embargo, no hay que olvidar al público al que se dirigía, los judíos, su grupo. Por tanto un romano o un pagano seguían siendo detestables.
Sus seguidores, entre ellos los apóstoles (doce por las doce tribus), lo veían como el MESÍAS, el rey descendiente de David, es decir, ese rey prometido por los profetas del Antiguo Testamento. Jesús, de alguna manera, se dejaba llevar por esa idea, sobre todo al final de su vida, pasando de ser uno de tantos profeta que ya había en su época, a ser considerado como rey de Israel.
Y he aquí el conflicto de la historia de nuestro personaje, la historia de un "rabino" fracasado, pues acabaría muriendo crucificado. Un blasfemo para los judíos, para esa oligarquía judía acomodada con Roma, y un sedicioso para los romanos.
Para nada hubo un proceso o juicio judío que condenase a Jesús. Es fabuloso e improbable, inverosímil, ya que los judíos no podían aplicar por aquel entonces la pena de muerte, sólo Roma. Se trata de un añadido de los evangelistas en un momento histórico donde los cristianos se estaban separando de su religión madre.

Los evangelios se contradicen sobre ese proceso en entre otras cosas en cuanto lugar y hora, hasta el punto de plantearlo en el caso de Juan meses antes en la casa de Caifás, junto otros fariseos. Éste  "profetizó que Jesús había de morir por la nación" y "convinieron en matarle" (Ver Juan 11, 47-53). En el caso de Marcos en casa de Caifás por la noche y sin testigos, ante una condena de muerte, situación totalmente prohibida en el derecho judío que requería que el proceso fuese de día, con testigos y una reflexión de 24h sobre la condena (Ver Marcos 14, 53-65). Y, en el caso de Lucas, el proceso fue por la mañana y muy rápido (Ver Lucas 22, 66-71). Todo ello muestra la falta de credibilidad del proceso y, por otra parte, tampoco el declararse "Hijo de Dios" era motivo de pena de muerte, para los romanos.

Fue condenado por Poncio Pilato, quien desde luego no se lavó las manos, lo condenó por sedición, por hacer uso de la violencia, amenazar la Pax Romana, alterar el orden público y considerarse por encima del emperador (Tiberio), lo que se conocía como delito de lesa majestad. Fue condenado, en resumen, por rebelde, por ser un nacionalista fanático y probablemente violento, siendo su religión lo que le movía a ello.

Para conocer más sobre los detalles que motivaron la condena de Jesús podemos observar los "patrones de recurrencias" del Dr. Fernando Bermejo, es decir, aquellos hechos aislados que aparecen en la Biblia que se repiten y nos permite establecer una realidad histórica consistente. (Hacer clic en el enlace o aquí)


Tras la muerte de Jesús, son sus círculos más cercanos quienes continúan con su labor, surgiendo distintas corrientes de interpretación, en concreto tres grupos, que discuten sobre la naturaleza de su maestro, su misión o quienes y cómo podían salvarse y disfrutar del Reino de Dios. 

En cuanto a la salvación de los paganos, también conocidos como "gentiles" o "temerosos de Dios", estos tres grupos interpretaban lo siguiente:

Primer grupo: los judíos-cristianos más estrictos pensaban que la única salvación posible era creyendo en Jesús como mesías y cumpliendo la Ley judía, es decir, había que ser plenamente judíos, circuncidarse, seguir la Ley de Moisés y seguir los preceptos de los alimentos, así como la pureza en el rito. Los paganos tenían que cumplir con todo ello, aunque la circuncisión representase la mofa o burla en el gimnasio ante tal carnicería.

Los judíos-cristianos más moderados, con Pedro y más tarde Santiago (el hermano de Jesús), la salvación de los paganos pasaba por observar los Diez Mandamientos (el decálogo), creer en Jesús como mesías y cumplir las leyes de Noé, como por ejemplo, no comer carne inmolada a los ídolos o con su sangre. La circuncisión no era necesaria y la salvación era de segunda clase.

Segundo grupo: para los judíos-cristianos helenistas, donde encontramos a los seguidores de Esteban y, más tarde, Pablo de Tarso, la circuncisión es sustituida por la fe en el valor del sacrificio de Cristo y las Leyes de Moisés o la observación de las Leyes de Noé son sustituidas por la Ley del Amor reforzada por Jesús. La salvación tanto de judíos como de paganos es de primera clase, siendo esta teología la que triunfase.

Tercer grupo: los judíos-cristianos gnósticos, grupo reducido, sus miembros se consideraban especiales puesto que eran los únicos en comprender la misión de Jesús y cuya salvación les reingresarían con el Dios transcendente, el Uno. Yavhé, el dios para los judíos, era sólo un dios inferior, identificado con el demiurgo del "Timeo" de Platón. La teología de este grupo interpreta el Viejo Testamento, el Tanaj, con una visión platónica.


Pablo de Tarso (San Pablo) fue un griego judío conocido como el apóstol de los gentiles o las naciones, es decir, el apóstol de los paganos (los no judíos). Era conocido de esta manera porque enviaba cartas a todos los pueblos con la intención de convertirlos al judaísmo o, sería más exacto decir, a la fe en Cristo, Jesucristo.
Pablo entendió que la llegada inminente del Reino de Dios, que predicaba Jesús, no tenía lugar porque no se estaba cumpliendo enteramente la promesa que Dios hizo a Abraham, serás padre de muchas naciones.
El mesías, como vaticinaban muchas profecías, había llegado, Jesús, aunque lo habían matado en la cruz. El Reino de Dios, entonces, llegaría de nuevo con el mesías (parusía), que estaba esperando en el cielo, cuando se convirtiese a un número indeterminado de paganos. Cumpliéndose así la promesa.
Nace así la evangelización con carácter universal. Los judíos se salvarían si seguían la ley de Moisés y la tradición, como la circuncisión o la prohibición de algunos alimentos. Los paganos, no obstante, no tenían que hacerse judíos, ni circuncidarse. Sólo tenían que creer en el mesías, acto de fe, y acatar el decálogo o, lo que es lo mismo, los Diez Mandamientos. Su salvación sería idéntica y al mismo nivel que el de los judíos.
Y, he aquí, otro conflicto que acabaría en ruptura.
La no aceptación de una salvación al mismo nivel ¿cómo que los paganos irían al Reino de Dios en las mismas condiciones que los judíos? Por otro lado, los judíos tampoco aceptaron que se divinizase a Jesús.
El hecho cierto, y aquí concluyo, es que ese reino de Dios nunca llegaría, en todo caso lo que llegó fue la Iglesia y su religión, el cristianismo, cuyo argumentario, ante la no venida del Reino, fue la de considerar el Reino de Dios como algo solo espiritual y que se encontraba ya interno y presente en los corazones de los creyentes.
Su éxito fue ofrecer una salvación más sencilla y barata que la que ofrecía otras religiones, además como grupo gozaba de una protección social que el Imperio Romano no disponía y desde luego una vez consigue convertirse en religión oficial del Imperio Romano, con el emperador Teodosio I, su difusión fue total.


Os dejo la canción de Getsemaní (monte de los olivos) de Jesucristo Superstar:


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